cuatro

by admin

El camotero pasaba frente a la casa con su trajín.
El elotero que no se quiso quedar atrás también pasó.
La mía es una casa concurrida, mi casa tiene balcón.
La afición decía hey, la afición decía ho, los niños gritaban hey las niñas gritaban ho.
Los voces iridiscentes que en la nocturna penumbra alumbraban los pasos del ciego podían saberse a leguas.
Los canticos sugestivos de las sirenas acostumbradas a la soledad, llenaban los pasillos del asilo de idiotas, que murmuraban entre dientes lo que el pueblo no clamaba.
La muerte de un rey, la muerte de un señor, llamado así por sus propios súbditos, que renegados  a la pobreza no sabían que detrás de las paredes de cartón estaba el alimento, la tierra y su libertad.
La sociedad no avanza, retrocede a pasos agigantados, un pequeño salto para un hombre, un gran retroceso para la evolución.
La luz solar consumía salchichas por devoción, la luz solar se escondía del viento, y para que su actividad no fuera profanada se deshizo del petróleo, se deshizo del alcohol, y al final como que no quiere la cosa, se deshizo del mundo.
Todo, mi vida, son cuatro paredes de cartón.

Estamos Jodidos.