ventanas
Javier despertó ese día pensando en ella. Javier se sabía un pintor rascuache.
Esa mañana Javier, mientras estaba sentado frente al escritorio, tomó uno de los pinceles jodidones, ésos que amargamente descansaban en sus botecitos. Y digo amargamente porque a ellos, lo que les gusta es que los usen, les encanta recorrer con sus cabellitos los [...]