del libro de las derrotas
No llores pequeña niña, no llores pequeña amada.
Nunca fui rey ni quiero serlo, nunca fueron mis ojos los que no vieron, no fueron mis pasos los que marcharon, ni fue mi voz la que mencionó el olvido.
Ella lloraba aterrorizada e impotente dentro del viejo roble, había ya olvidado los tambores de guerra, ella misma [...]