Pies chuecos, casa de urracas

by admin

Ayer se aparecieron los sueños. Me invitaron a tomar el té. Lo tomamos en una casa marrón con cómodos sillones grises, ellos charlaban, reían  y me pedían cantar. Yo no pude hacerlo, cuando abría la boca, montón de urracas llegaban y hacían de mi su nido.

Algo me sobra o algo me falta, algo sólo dice que no.

Bailar le pido al sueño, bailar para no cantar, pero al pararme, pies chuecos o zapatos al revés, no puedo, no se.

Los días de frío llegaron hace tiempo, el invierno no quiere dormir.

Sólo distimia,  dirán, porque al final nada se hace completo, nada se termina bien.

Porque así es uno, a veces urracas a veces pies chuecos. Usualmente una mascara para lágrimas escondidas, tratar siempre una sonrisa regalar, porque si no, las pesadillas tocarán la puerta y la confianza y la seguridad siempre se espantan al verlas llegar.