Vidas cortas, zancada larga.

by admin

Siempre quise escribir un cuento largo, desde niño me empecinaba en escribir y escribir, pero cada cierto tiempo, después de un número de letras, la historia cambiaba y era, si no completamente, si muy distinta que la anterior.

Creo que nunca voy a escribir un cuento largo, porque mi vida es corta, mi vida está esencialmente basada en pequeñas experiencias, que si no fuera porque yo mismo lo he vivido, diría: “naaah esa es una serie de televisión” ó: “me estas contando de personas diferentes”.

Yo creo que todo comenzó una tarde de primavera en que tomé la decisión de decir: quiero vivir, voy a nacer, me metí en la panza de mi madre y zaz, 8 meses después, porque ni mi madre me aguanto el embarazo completo, eme en este mundo, pero el decir voy a vivir, ¡Fue a pantalla completa!, vivir con todas las consecuencias de sus cinco letras, si me deprimo me voy al carajo, si me alegro salto dando brincos con sonrisas, si tengo miedo me petrifico en medio de un puente sin poder caminar, vivir todo, sentir todo, escuchar todo, saborear lo más que pueda, oler todo y cuando se tiene que amar, amar con todo, y si se pierde todo, ni modo, porque los sentimientos son parte de los sentidos, porque el alma va ligada a la tierra, al mundo, porque vivir no significa quedarse en casa con miedo, sino salir y caminar y sentir el viento, y volar con los brazos y a veces caerte y otras levantarte, pero seguir.

Siempre quise escribir un cuento largo, pero ahora creo al final, el cuento siempre es largo, sólo tienes que alejarte dos pasos atrás y ver el conjunto.